No confundirse, este masaje no es preámbulo a la relación sexual, sino previo.
Prepara a la mujer para el placer, reconocimiento de su cuerpo y sensibilidades sexuales, y al hombre, para mirar y explotar la complicidad con su pareja, y por qué no, también el gozo de la pasividad. Se trata del masaje del Yoni, técnica tántrica que busca la relajación de la mujer, el despertar de todos los sentidos, pero ojo, que se trata realmente de todos sentidos sexuales.
El masaje del Yoni, que es el nombre en sánscrito de la vagina y significa Templo Sagrado, alusión a una experiencia descrita por el Tantra y como tal un ritual sexual destinado a despertar las energías vitales.
Para aprovechar estas técnicas en su real dimensión, es necesario comprender que se trata de estar dispuesto a disfrutar por disfrutar, sin pensar en el orgasmo o con un objetivo específico. Este masaje no pretende el orgasmo, sino el placer del “yoni” (vagina). Deleitarse con el momento es la consigna.
Las mujeres sentirán y se adueñarán de su cuerpo, tejiendo lazos íntimos con su pareja, quien disfrutará visualmente de su gozo. Es un acto de entrega y de vinculación pues su única satisfacción es el placer de ella, dejando atrás cualquier señal de egoísmo.
En el Tantra, es importante no olvidar que la mayoría de las actividades sexuales son interpretadas y entendidas como rituales, y como cualquier ritual deben llevar su preparación.
El masaje…
Un rito requiere de un ambiente que propicie el contacto íntimo que vendrá. Todo debe comenzar con un baño entre ambos, sólo con música suave, velas, almohadas, espacio, aromas agradables. Espacio y tiempo.
Para entrar en materia, los abrazos son la acción de reconocimiento cariñoso por excelencia. Es el momento de la identificación de los cuerpos y la desinhibición de ambos.
Las almohadas juegan un papel importante. Una debajo de la cabeza de ella, que estará tendida sobre la cama o superficie plana. Contacto visual entre ambos no puede faltar y observar sus genitales. Bajo su cadera también se debe poner un cojín. Las piernas deben estar totalmente separadas y levemente dobladas: los genitales deben estar bien expuestos para iniciar el masaje.
El hombre, si puede, debe sentarse con las piernas cruzadas, entre las piernas de ella. Ambos respiran profundamente, acción que acompañará gran parte de esta preparación, no debe olvidarse respirar profundo ni en los momentos de mayor placer. Él deberá recordárselo si la excitación hace que ella lo olvide, siempre delicadamente.
Cuando ya esta todo preparado, el rito del masaje no debe iniciarse directamente en los genitales, comience acariciando otras partes del cuerpo, como las piernas, las ingles, los pechos, el estómago, de forma de acercarse poco a poco al Templo Sagrado (vagina). Es una forma gradual para que se acostumbre a las caricias y que el placer aumentará paulatinamente.
Lo que sigue es ayudar los masajes con aceites o lubricantes (de solución acuosa y especiales para relaciones sexuales) en la zona del montículo del Yoni o Monte de Venus (zona púbica). Con esto se logrará llegar a la parte externa de los genitales, es decir los labios mayores. Desde el “Monte de Venus” hacia abajo con un masaje lento y suave, con poca presión.
Luego, con el dedo índice y el pulgar, se debe sostener delicadamente el labio mayor o exterior y apretar suavemente, mientras se desliza los dedos por ambos labios. Provistos de la misma calma, se debe hacer lo mismo con los labios menores, tomando el tiempo que sea necesario y desee. Importante es no apurar el ritmo del masaje, a pesar de la tentación al ver la evidente excitación de la mujer. Si esto es muy fuerte, se debe ir más lento o descansar un segundo para retomar la ruta.
Mientras, la mujer, sujeto de este placer, puede también, si quiere, acariciar sus propios pechos o simplemente dejarse llevar por lo que le está ocurriendo, no olvidando la respiración siempre profunda e intentar intercambiar miradas lo más frecuentemente posible con el hombre, ojalá sin conversar, potenciando la complicidad de ambos.
Las palabritas sensuales, incluso las que indiquen las caricias que más gusten, son bienvenidas, todo en función de la sintonía del momento. Masajes eróticos
Y llegó el momento del clítoris, con la misma delicadeza se acaricia el clítoris, pero en forma circular, primero en el sentido del puntero del reloj y luego en sentido inverso. El índice y el pulgar lo presionan suavemente.
Es evidente que en este momento la excitación de la mujer puede aumentar al punto de llegar al orgasmo. Punto clave para tranquilizarse y retomar la respiración profunda que no debe olvidarse nunca.
A continuación, con mucho cuidado, se introduce el dedo del centro de la mano derecha (medio) en el Yoni (vagina). No es casual que se indique la mano derecha, para el Tantra, este ritual es de estimulación y conocimiento, pero por sobre todo es el despertar energético del cuerpo, por lo tanto es preciso ocupar la mano derecha para cuidar la polaridad enérgica.
Con este dedo dentro del “Yoni” se explora, cambiando de velocidad, de presión y de dirección. La palma de la mano debe estar en dirección hacía arriba y presionando levemente en el mismo sentido y moviendo el dedo que está adentro hacia la palma. El dedo alcanzará el punto G (punto sagrado en el Tantra), aumentando aún más el placer. No sólo puede introducirse el dedo medio de la mano derecha, sino también el anular y con el pulgar estimular suavemente el clítoris. Masaje sexual
¿Está preparada para pasar al siguiente nivel?
Si está dispuesta, aún queda masaje. En este nivel se profundiza la estimulación introduciendo el dedo meñique de la mano derecha en el ano con ayuda de un lubricante. Por cierto, una vez hecho esto no se debe introducir nuevamente en la vagina.
Para el Tantra, esta postura es muy importante, equivale a sostener los misterios del universo en la mano.
La mano izquierda puede estimular el clítoris o los pechos de la mujer. Eso sí, se debe tener cuidado o no es recomendable que el hombre se toque a sí mismo, pues desviará la concentración de ella, que es la receptora de este masaje.
Es importante que los dos mantengan siempre la respiración profunda, se vean a los ojos, y estén dispuestos a disfrutar el momento. Esta comunicación es vital para asegurarse que se está disfrutando, de lo contrario no hay objetivo que valga.
A pesar de que se recomienda no llegar al orgasmo, convengamos que con este tipo de estimulación es difícil no alcanzar uno o varios. En caso de no poder evitarlo, hay que esperar el retorno de la calma, recuperar el ritmo de la respiración y retomar el masaje si así lo desea. Es bastante probable que gracias a las prácticas tántricas se desarrolle la capacidad multiorgásmica.
Basta ya!
Harta de placer, puede detenerse cuando quiera y el hombre, acatar sin más, pero con suavidad. Es hora de disfrutar la intimidada y complicidad alcanzada, abrazarse y descansar muy cerca. Después de este masaje, notará más unión en la pareja.
Los hombres no zozobren que también hay masaje para ellos.
FUENTE: zonaroja.com.uy

Estimula su piel a través del tacto con caricias, dedicación, amor y ternura, con esta técnica especial que no sólo le dé placer a él, sino también a ti. Antes de darle el masaje debes estar relajada, respirar pausadamente, dejar que tus músculos se relajen, y así ayudarás a aumentar el equilibrio interior de él. Si tus manos hablan con esmero e imaginación, el cuerpo de tu pareja responderá con ternura y ardor, y los corazones de ambos se entregarán sin tensión.
Las técnicas básicas para un masaje sensual
El experto en Osteopatía y Quiropráctica Marcos Catalán, autor del libro Fitness para mejorar tu sexualidad, recomienda estas técnicas para darle a tu amor uno de los masajes más sensuales:
Aceites y cremas. Sirven mucho para evitar tirones en las zonas con vello. Hay aceites esenciales tonificantes como el romero, activadores de la circulación como la menta o sedantes como la caléndula. Cubre tu torso y el de tu chico de crema o aceite y abrácense desde todos los ángulos para disfrutar una increíble sensación de suavidad y complicidad.
Iluminación tenue. Tú puedes provocar una atmósfera sensual, según el color y la intensidad de la luz. En una habitación semioscura, con la luz del atardecer entrando de lado por una persiana medio abierta, se forman rayos de luz que con el movimiento del cuerpo dan la sensación de estar en una película muda en blanco y negro.
Sonidos naturales. La música provoca distintos estados de ánimo, así que puedes probar sonidos diferentes. Por ejemplo, de olas del mar, de lluvia cayendo en la ventana, de tormenta y de vez en cuando un trueno; esto hará que ustedes dos pongan a prueba las patas de la cama. Masajistas escorts
Sentidos e imaginación. Hay una infinidad de elementos para el masaje, que pueden usarse de mil maneras y propiciar el acercamiento sensual entre ustedes; usen la imaginación. Plumas, hielo, colgantes, antifaces, pañuelos, cuerdas, esposas, látigos, cinturones, juguetes sexuales, espejos…
Manos deslizantes. Haz movimientos suaves y prolongados con las palmas y dedos de tus manos.
Circulación sanguínea. Pasa la palma y los dedos de tu mano por la zona que él elija, sin perder contacto con su piel en ningún momento. Haz cierta presión, enfocándote en estimular su circulación sanguínea y calentar la zona friccionada.
Cachetadas excitantes. Unas palmadas en la cara, dadas con las dos manos alternativamente, en un contacto breve y enérgico pero nunca doloroso, tendrán unos efectos muy estimulantes.
Vibraciones. Haz entusiasmar a tu pareja con las yemas de tus dedos, agitando suavemente su piel con distinta amplitud y velocidad.
Fricción extasiante. Frota su piel con toda tu mano, atrapando el músculo y despegándolo con movimientos deslizables y alternos de las dos manos.
Pellizcos de placer. Es un movimiento muy estimulante, pero debes realizarlos con cuidado para no lastimarlo.
Presiones que relajan. Aplícale unos apretones con cualquier parte de tus manos y en puntos concretos.
FUENTE: esmas.com
]]>A lo largo de la historia de la sexualidad, los amantes se han abandonado a la sensualidad de las caricias. Ya desde la antigüedad, se ha considerado el tacto, y las sensaciones producidas por la suavidad de las manos, como un hecho básico en el arte de amar.
Con los masajes eróticos conseguimos que el cuerpo despierte a un mundo de sensaciones a menudo adormecidas por los ajetreos y tensiones cotidianas.
El masaje sexual prepara nuestro cuerpo para el placer y la excitación. Relaja los músculos, disipa tensiones, calma los nervios, serena nuestra mente y olvidamos las preocupaciones, abandonándonos a las sensaciones placenteras que recorren nuestro cuerpo palmo a palmo.
Las manos del amante no sólo trasmiten bienestar físico, sino que derraman sobre nuestra piel, ternura, cariño, cuidado y deseo. En medio de este mar de sensaciones podemos aprender a relajarnos y sentir con todo nuestro cuerpo, olvidando por unos minutos el tradicional protagonismo genital de los encuentros sexuales.
El masaje erótico como parte de los preliminares y del juego sexual constituye un mundo de sensaciones de bienestar, ternura, intimidad y deseo.
La técnica del masaje erótico requiere calma y buscar el momento apropiado, las prisas son el mayor enemigo. Lo ideal es disponer de un momento de tranquilidad, donde podamos desconectar el teléfono para que nadie nos interrumpa.
Hay que buscar un lugar adecuado, tranquilo y sin interrupciones.
El lugar elegido, debemos prepararlo con una temperatura adecuada, en la que la otra persona al desnudarse no tenga frío ni excesivo calor. La temperatura ideal son 25º C.
Podemos tumbar cómodamente a la persona en una cama, en el sofá, o en el suelo encima de un edredón, o sobre una alfombra rodeados de cojines.
Una luz tenue (las velas suelen aportar una luz agradable y sugerente), algo de música de fondo, un aroma agradable de incienso (o de los aceites que utilicemos), sumado previamente a una copita de cava y unas fresas o bombones, pueden ser el preámbulo ideal a nuestro masaje, haciendo que todos nuestros sentidos disfruten a la par del momento.
Aunque a otras parejas les estimula mucho más la improvisación y la espontaneidad, a los más romanticos les gustará ambientar la sala con velas, música de fondo, y haber preparado antes una deliciosa velada con una cena exquisita (afrodisiaca).
Se puede usar una loción o aceite de rápida absorción para comenzar el masaje, sin embargo, no es conveniente usar cremas que tardan más en ser absorbidas por la piel y que puedan producir un sabor desagradable, por si queremos una vez iniciado el masaje, pasar a estimular el cuerpo con los labios o la lengua.
Con el masaje erótico además de estimular cada rincón de la piel para ir aumentando la excitación sexual, buscamos hacer que nuestra pareja se sienta deseada y sensual.
En nuestro masaje sexual, podemos empezar a acariciar y masajear suavemente las estremidades, las manos, los pies, la cara, la cabeza, para poco a poco ir adentrándonos en la espalda, el cuello, los hombros, las piernas. El siguiente paso seá estimular los muslos, las ingles y los pechos. Por último los genitales.
Sin embargo no hay un itinerario establecido sino que podemos variarlo según el momento, sobre todo hay que poner atención a las reacciones de nuestra pareja para saber si está resultando placentero.
Las sensibilidad del cuerpo varía en cada persona sin embargo hay zonas como el cuello y la nuca (parte posterior), los párpados, los hombros, las axilas, la cintura, los glúteos, los pies y ambos lados del tórax, son muy sensibles a la estimulación bucal o manual.
Las zonas erógenas, o más sensibles debido a su abundante inervación son, la boca, el lóbulo inferior de la oreja, las mamas, los órganos genitales externos, el periné y el ano.
Sin embargo en el masaje erótico se puede comenzar acariciando las sienes, la raíz del cabello, o masajeando simplemente el cabello, lo que produce un dulce placer tanto para el hombre como para la mujer. También podemos acariciar la parte anterior de la muñeca, los codos, la curva de la rodilla, etc
El masaje practicado con sensualidad y sensibilidad puede ser una fuente realmente placentera, llena de erotismo y complicidad.
Puedes comenzar por desvestir a tu pareja o pedirle que lo haga el/ella. Pídele que se tumbe boca abajo, con la cabeza ladeada y los brazos semiflexionados a la altura de la cabeza. Cúbrele la parte de las nalgas con una toalla suave. Dile que se coloque cómodamente (si es necesario puedes poner un cojines bajo la flexura de las rodillas, los talones o la cabeza). Es importante que ambos estéis cómodos.
Tú puedes colocarte a su lado, de pie (si está en una cama alta), de rodillas sobre un cojín, sentado a su lado o sobre sus nalgas (siempre que tu peso corporal no sea molesto para la otra persona).
En cuanto a la ejecución del masaje erótico, hay multitud de técnicas y pasos que pueden seguirse, y a medida que vayamos adquiriendo confianza podemos innovar y variar a nuestro gusto.
Yo os propongo 10 pasos sencillos para el masaje erótico, que harán vibrar el cuerpo de vuestra pareja.
Puedes comenzar colocando tus manos abiertas y relajadas en su espalda, ejerciendo una leve presión, tu mano izquierda a la altura del corazón y tu mano derecha en la columna justo donde comienza la zona lumbar (donde acaba la espalda).
Permanecer unos minutos en esta posición facilita adentrarnos en un ambiente de calma, concentrándonos en la respiración tanto tuya como de tu pareja y en los latidos de su corazón.
Puedes comenzar el masaje propiamente dicho recorriendo su cuerpo con suaves caricias.
Utiliza tanto las palmas de las manos como los dedos, y deslízalos suavemente, sin prisa.
Recorre primero el cuello, para ir desplazándote hacia los hombros, recorre los los brazos, la espalda, las piernas y puedes bajar hasta en los pies.
Luego puedes volver hacia arriba pasando otra vez por las mismas hasta llegar nuevamente al cuello.
Ejerciendo un poco más de presión masajea con las yemas de los dedos el cuero cabelludo.
Coloca las manos una a cada lado de la cabeza, por detrás de las orejas. Ejerce una pequeña presión con las manos extendidas y los dedos semiflexionados.
Puedes intruducir los dedos en el cabello y masajear la cabeza como si lavases el pelo, pero siempre con movimientos lentos y ejerciendo presión con la yema de los dedos.
Puedes ir desde la nuca hasta la frente.
Coge un poco de aceite para masaje (aceite aromático, aceite de almendras dulces, crema hidratante o loción de masaje), y ponlo en tus manos, frota las manos para calentar el aceite en ellas y extiéndelo sobre la espalda de tu pareja.
Para ello usa movimientos circulares con las palmas de las manos, a estos movimientos se les denomina fricciones.
Los movimientos durante las fricciones han de ser vigorosos y algo más rápidos que los de los pasos anteriores.
Haz suaves deslizamientos a lo largo de la espalda, siguiendo el recorrido de la columna.
Coloca las manos abiertas con los dedos juntos en paralelo, deslízalas hacia abajo ejerciendo una leve presión, ha estos movimientos se les llama planchados.
Luego deslízalas nuevamente hacia arriba pero esta vez, ejerciendo la presión sólo con la base de la mano.
Una vez preparada la piel, vamos a llegar con nuestro masaje a un plano más profundo, los músculos.
Para ello utilizaremos un movimiento o pase que se llama amasamiento.
Consiste en coger el músculo con la mano y soltarlo utilizando el dedo pulgar y el resto de la mano.
Este movimiento recuerda al que realizan los panaderos al amasar el pan.
Empezaremos por los hombros e iremos descendiendo por la espalda. Conseguiremos liberar las tensiones del cuerpo.
Vuelve al paso 2 y acaricia levemente con las palmas de las manos el cuello la espalda y las extremidades.
Pídele a tu pareja que se coloque boca arriba.
Con las yemas de los dedos y mediante movimientos circulares masajea la cara: la frente las sienes, los pómulos, detrás de las orejas, los lóbulos de las orejas y la mandíbula.
Haz lo mismo pero esta vez con los pulgares deteniéndote en presionar los puntos neurálgicos de la cara:
Repite el paso número 4, esta vez deteniéndote en el pecho de tu pareja.
A partir de aquí deja paso a caricias más sensuales por debajo de la toalla a la altura de las caderas, puedes usar deslizamientos suaves pero firmes con movimientos circulares. Ves acercándote poco a poco a la zona genital.
A partir de aquí podéis continuar con besos, caricias genitales, etc. dejando que la sensualidad, la ternura y el erotismo sigan su camino.
Es importante que durante el masaje erótico, disfrutemos de las sensaciones que nos ofrece tocar el cuerpo de nuestra pareja, explorando sus curvas, sus cambios de tensión, las formas, el contacto con la piel desnuda. Apreciando cada detalle y expresando toda tu dulzura y toda tu pasión.
FUENTE: sexualidad.es
]]>LAS NALGAS.
un hombre, una vez excitado, puedes volverlo loco de pasión golpeando pellizcando o masajeando su trasero. Si haceis el amor en la postura del misionero, aprovecha y golpea suavemente sus nalgas, o bien estrujalas con fuerza. Acaricia uno de los puntos favoritos de los hombres, allí donde confluyen espalda y trasero. Usa las dos manos
Próstata
Es el llamado punto G masculino por las sensaciones tan intensas que produce. La única forma de llegar hacía este músculo directamente es a través del ano, aunque puede estimularse también a través del perineo.
Vientre
Responde muy bien a frotamientos y besos suaves. El área alrededor del ombligo es muy sensible en las mujeres.
No toda estimulación de una zona erógena será siempre placentera. Depende de varios factores, como la destreza del amante en la estimulación, o simplemente en la predisposición del receptor/a. El descubrimiento y exploración de las zonas erógenas debe ser cariñoso, sensual, y pensado, es decir, decidiendo previamente qué partes del cuerpo quedan fuera del juego (si las hay). Además, no todas las terminaciones nerviosas existentes son iguales para todos y por lo tanto no todos tenemos las mismas zonas erógenas con igual nivel de sensibilidad. Depende de cada persona, masajistas sensuales.
En el hombre, el área que va del ombligo al pubis está repleta de terminaciones nerviosas. Para excitarlas, traza una linea vertical por ese camino, no sólo con las manos, también con la lengua y los labios. Lame, succiona, y mordisquea. Puedes trazar una linea horizontal a traves del abdomen, de cadera a cadera.
Las ingles
Especialmente sensible en los hombres. Recorre la ingle con los dedos, y haz un suave masaje desde la cadera hasta el interior del músculo. Combínalo con besos en la cara interna del muslo. Recorre con los dedos todo el interior de la ingle en dirección a su pene hasta llegar a la parte inferior de los testículos. Presiona el perineo varias veces. Esta técnica puede ser un excelente preludio al sexo oral y masajes eróticos.
Perineo
La zona comprendida entre los órganos genitales y el ano es muy sensible a la estimulación y de la cual disfruta poca gente. En el caso de la mujer, esta zona reacciona muy bien a la presión de los dedos o a las caricias circulares. En el caso del hombre, es más sensible aún, debido a que bajo la piel de encuentra la próstata, el llamado punto G masculino. Presiona fuertemente con sólo uno o dos dedos sobre la piel que hay detrás del escroto. No lo hagas más de un segundo. Repite varias veces. La combinación de la estimulación del perineo, a la vez que practicas sexo oral, resulta extremadamente placentera.
Pies
Los pies están llenos de terminaciones nerviosas que proporcionan sensaciones muy placenteras. Hagas lo que le hagas en los pies, procura no hacerle nunca cosquillas. Para empezar, puedes darle suaves masajes en la planta de los pies, empezando por el tobillo y bajando hasta los dedos. Estira y haz masaje en cada dedo. Termina con un masaje en el puente del pie. Evidentemente, aparte de un masaje, puedes atreverte con juegos más sensuales, como chupeteos, lametones, pequeños mordiscos, etc. Un juego sexual que puede resultar muy satisfactorio para los dos, es el de usar los pies para jugar con los genitales de la pareja. Eso si, siempre hay que actuar con mucho cuidado ya que con lo pies no existe tanto control que con las manos.
FUENTE: cosmopiel.com